Hace poco tomé una decisión importante en cuanto a la dirección de mi carrera.

    Ya he pasado de ser programador a administrador de sistemas, y ahora, paso de ser administrador de sistemas a ser un programador.

    Me sorprendió muchísimo ver las reacciones tan unilaterales de parte de ciertas personas cercanas a mi. La gran mayoría mostró una actitud muy condescendiente.

    La verdad es que no los culpo, en cuanto a las diferentes ramificaciones de IT, cada uno cree que está en el bando indispensable.

    Por ejemplo, yo llegué a pensar que ser maestro (de cualquier materia relacionada con IT) era apenas mejor que ser el cajero del café internet de la colonia, sin embargo, he aprendido que ser maestro es una posición de muchísima responsabilidad, y, por lo tanto, importancia. Un maestro es responsable de transmitir el conocimiento a las futuras generaciones.

    Muchos piensan que, por ejemplo, ser project manager, o tester, es para gente floja. Todas esas son concepciones erróneas que uno se va formando a través de su carrera.

[Sutil imagen encontrada en sysadminday.com](http://sysadminday.com)
Sutil imagen encontrada en sysadminday.com

    Los administradores de sistemas -o “sysadmins”- son los héroes anónimos por excelencia. Tristemente, la persona promedio no tiene ni idea de su existencia. Toda nuestra infraestructura de IT -y por lo tanto la gran mayoría de cosas automatizadas del mundo- dependen de ellos. Sin embargo, las veces que me atreví a identificarme como un “Administrador de sistemas”, la gente común asumió que había estudiado administración de empresas y que era el gerente de algún equipo relacionado, de alguna manera, con computadoras. No me sorprendería que un “servidor” se entendiera como algún tipo de mesero elegante.

    Por otro lado, una persona común, por el simple hecho de haber usado algún tipo de software, sabe que ese software fue creado por alguien, sabe que alguien tuvo que ser responsable por las redes sociales, los videojuegos, internet. etc. La gente promedio está consciente de la existencia de los programadores, incluso si no saben quienes son o cómo se denominan. De hecho, la gente común ha llegado a admirar a los programadores y verlos como los pioneros del siglo XXI. La gente conoce, admira y seguramente envidia a personas como Mark Zuckerberg o Bill Gates, incluso si sólo es por el aspecto monetario.

    Como pueden ver, el contraste es muy marcado. Si a uno sólo le importara la fama y el reconocimiento, es fácil preferir ser un programador a ser un administrador de sistemas.

    Sin embargo, para una persona que vive fuera del mundo de la computación, preguntarle si un programador es más importante que un sysadmin sería como preguntar si un neurocirujano es más importante que un cardiólogo. Es una discusión que sólo a la gente especializada parece importarle. Las dos son disciplinas igualmente nobles e igualmente necesarias que son requeridas en diferentes momentos y para fines diferentes, y no por ello una es más importante que la otra.

    Un programador podría jactarse de que los sysadmins sólo son simples usuarios de herramientas creadas por programadores. Después de todo, Linux es un programa, VI es un programa, Windows es un programa. Cada comando que un sysadmin usa es un programa y por lo tanto, fue, de una manera u otra, creada por un programador.

    Por otro lado, un sysadmin podría jactarse de que los programas no tendrían sentido si no pudieran ser usados desde los servidores que ellos administran, configuran, mantienen y mejoran. A final de cuentas, los programadores son usuarios de los servidores de los sysadmins, tanto como los sysadmins son usuarios de las herramientas creadas por programadores.

    Ese es el meollo del asunto, nadie está por encima de nadie y todos dependemos de todos. Vivimos en una sociedad y las compañías en las que trabajamos son una sociedad. Y la sociedad sólo es otro nombre para decir “Equipo”.

    Durante el pasado “sysadmin day” vi que alguien compartió la siguiente imagen:

teoría egocéntrica.
Teoría egocéntrica.

    Al principio me hizo reír pero después me sentí hasta cierto punto triste por ella. Se muestran a los sysadmins como la piedra angular en la que recae toda la compañía, como si fueran la única pieza importante e indispensable. Después de todo, una imagen así no hace más que despreciar el esfuerzo y trabajo que las demás profesiones realizan. De hecho, otras posiciones indispensables para una compañía son totalmente ignoradas en tal imagen. ¿Donde están los ejecutivos de ventas? ¿y la gente de mantenimiento? ¿los de limpieza? al parecer su existencia y su trabajo son tan poco importantes que ni siquiera son plasmados en esta burla gráfica. Una imagen más realista sería un circulo donde se representen a todas y cada una de las posiciones de la empresa con flechas apuntando de unos a otros, porque esa es la realidad de la vida: todos necesitamos de todos.

    Ahora que estamos hablando del “sysadmin day”, me gustaría reconocer su existencia y su concepción. Parece ser que está en el espíritu humano vernos a nosotros mismos como el centro inequívoco del universo (véase la imagen anterior y la teoría geocéntrica). Si yo eligiera un día arbitrario, lo nombrara el “Día oficial de Alan Verdugo” y pidiera que ese día se me reconociera y celebrara por todo lo que hago y no hago, la gente tendría razón para pensar que tengo problemas de autoestima y/o soy un egocéntrico. No culpo a los sysadmin por sentirse el “hijo de enmedio” o la “oveja negra” de las organizaciones, pero esa no es razón para menospreciar a toda una constelación de profesiones que hacen posible que existan sysadmins y que tengan trabajo, para empezar.

    Ya he estado el suficiente tiempo de ambos lados, y he aprendido a apreciar los puntos buenos y malos de ambos lados. He aprendido a reconocer que en ambos lados hay personas brillantes y trabajadoras, y también reconozco que en ambos lados hay personas que no saben lo que hacen y que no les importa. El hecho de haber escuchado a los dos lados de la historia me permite ser humilde y aceptar que nada es absoluto, que siempre hay cosas buenas, y malas, detrás de los dos lados de la barda, y que esto sigue siendo verdad cuando uno aprende que casi nunca hay sólo dos lados de las cosas, sino que cada persona tiene su punto de vista y todos esos puntos de vista son complementarios.

    Ahora sé que mi personalidad está más enfocada a ser un programador. Sé que es la posición en la que exploto más mi creatividad y eso es algo que me es indispensable para ser feliz (y eso, consecuentemente, también explica la existencia de este blog). Ser un sysadmin me gustó y es algo que no me importaría llegar a ser de nuevo, pero al final, llegué a la conclusión de que ya no quiero preguntarme: “¿Qué problema voy a solucionar hoy?”. Yo quiero preguntarme “¿Qué voy a crear hoy?”.