Aquí están detallados los preparativos para el viaje. Aquí la travesía por Osaka y Kyoto.

    Una vez que nos instalamos en Tokyo y dormimos por unas horas, era momento de salir a conocer. Al principio fue un poco intimidante, y sólo salimos cerca del departamento a un café en donde tenían su menú en inglés, pero poco a poco fuimos explorando la zona.

min-dscn0796Shibuya.

    Aquí fue donde se encontraba nuestro departamento. Shibuya es considerada una zona famosa de Tokyo, donde se pueden encontrar muchas tiendas departamentales. Pocos lugares del mundo pueden presumir que incluso uno de sus cruces peatonales es una atracción turística que se puede ver en vivo por Internet.

    A unos metros del cruce peatonal (y de la estación de Shibuya) se encuentra la estatua de Hachiko, el Shiba-Inu que adquirió fama mundial gracias a la lealtad por su humano. A pesar de que Hachiko murió hace más de 80 años, su estatua aún está rodeada de gente a todas horas, incluso es necesario hacer fila para tomar fotos. Últimamente ha llegado un gato (¿o gatos?) a refugiarse bajo Hachiko, lo cual hace que aún más gente vaya y tome fotos. A pesar de la fama tan grande que tiene Hachiko, es casi imposible encontrar productos basados en su imagen. Tal parece que los japoneses respetan demasiado a este perrito, tanto que no quieren usar su imagen para fines comerciales. En general, Shibuya fue una de las partes más agradables que vi en Tokyo. Tiene el equilibrio perfecto entre un distrito comercial y una zona residencial, y a mi gusto sería el lugar perfecto para vivir en Tokyo.

Meiji Jingu.min-dscn0329

    Un bosque dentro de Tokyo. Este fue la primera de las muchas locaciones tradicionales que visitamos, y realmente se siente como un lugar místico en donde aparecen mapaches mágicos con hojas en la cabeza. Meiji Jingu tiene un terreno muy extenso en una excelente área de Tokyo. Esta fue otra de las buenas impresiones que me llevé de los japoneses, pues a pesar de que Meiji Jingu tiene un terreno tan extenso y atractivo, han decidido conservarlo íntegro como un lugar sagrado y libre de influencias negativas como la contaminación o el comercio. Aquí tuvimos la oportunidad de presenciar una boda tradicional japonesa.

Omotesando.

    Saliendo de Meiji Jingu comimos un takoyaki y caminamos por Omotesando. A mi gusto y experiencia, Omotesando es una de las áreas más elegantes de Tokyo, e incluso me parece que es más elegante que la Fifth Avenue de Manhattan.

El palacio imperial de Tokyo.

min-dscn0490    La residencia oficial del Emperador de Japón. Jamás había visto una casa tan amplia e impresionante. Los japoneses tienen un gusto excelente en casi todas las cosas y tenían un gusto aún mejor antes. El palacio tiene una extensión impresionante a pesar de que ciertas partes no están accesibles a los turistas. Este fue, fácilmente, uno de mis lugares favoritos en Tokyo. El palacio imperial es uno de los muchísimos lugares de Japón en donde se pueden tomar fotografías a casi cualquier dirección y prácticamente se tiene garantizada una escena digna de una postal.

Shinjuku.

    Shinjuku es un sector comercial con una apariencia sumamente cyberpunk. Pudimos ver a Godzilla escondido detrás de unos edificios. Aquí recibimos la inesperada ayuda de una viejecita que se acercó a nosotros y nos preguntó, en perfecto inglés, si necesitábamos algún tipo de ayuda.

Akihabara.

    Todo fan de los videojuegos o el anime ha escuchado de Akihabara. Irónicamente, encontré pocos lugares que vendieran videojuegos o anime. La mayoría de los juegos son “UFO catchers”, es decir, juegos de gruas fraudulentos en donde se supone que ganas muñecos de peluche y otras cosas, pero donde en realidad nadie gana nada (Excepto Avena, que al parecer tomó un curso intensivo de esto). También traté de buscar los lugares donde se reúne la “Fighting games scene” y no encontré nada. Tampoco vi a muchas japonesitas haciendo cosplay, como esperaba. Las pocas que vi estaban vestidas de lolitas y repartían volantes. Sospecho que la razón de todo esto fue el horario en el que fuimos. Seguramente en fines de semana o en la noche el ambiente es muy diferente.

Asakusa y Senso-ji.min-dscn0651

    En el barrio de Asakusa está ubicado Senso-ji, un templo budista dedicado a Kannon y uno de los más visitados en Tokyo. Aquí comí un delicioso Taiyaki, que básicamente es un hotcake con forma de pescado, relleno de crema. También comimos Yakitori, que son brochetas de pollo. El restaurante de Yakitori fue toda una experiencia, ya que a pesar de estar muy cerca de Senso-ji, estaba bastante oculto de los turistas, y mientras ellos están buscando su McDonald’s y restaurantes de sushi con menús en inglés, nosotros nos dimos cuenta de que es necesario adentrarse en lo desconocido y salir de las áreas comunes para encontrar verdadera comida japonesa. Creo que entre menos turistas uno vea en un restaurante, es un mejor indicativo de la calidad y de la autenticidad de la comida.

Odaiba.min-dscn0827

    Odaiba es una isla artificial originalmente planeada para propósitos de defensa, pero ahora es un distrito comercial y turístico. Ahí nos encontramos de nuevo con Avena y Soraya, que llevan varios años viviendo en Japón y nos sirvieron de consejeros y guías de turistas.

    En Odaiba está una de las atracciones más interesantes de Japón: Un Gundam escala 1:1. Este robot gigante es lo que el gobierno japonés usa para defenderse de los monstruos que los atacan regularmente. Afortunadamente, Octubre no es temporada de monstruos y pudimos ver al Gundam estacionado en su lugar habitual.

    Odaiba tiene una de la plazas comerciales más bonitas que he visto: Venus Fort. También tiene un complejo de Toyota en donde vimos autos concept muy avanzados, como uno impulsado por hidrógeno, que también tiene la capacidad de compartir su energía con otros vehículos y con casas.

    Después de comer, fuimos a Joypolis, un arcade center de Sega. En Joypolis está el juego de drifting que usa autos de verdad, y yo estaba muy emocionado por jugarlo. Años antes de que “Fast and Furious” arruinara por completo el drifting, surgió la obra que puso al drifting en el mapa y que todos han tratado, ilusamente, de imitar. Por supuesto, estoy hablando de Initial-D Overdrift. Por una parte, tenía mucha curiosidad de manejar sentado en la parte derecha del auto, y meter los cambios con la mano izquierda. Creí que iba a ser muy difícil acostumbrarme a esto y de hecho no pensé que pudiera lograrlo, pero estaba ansioso por intentarlo.

    min-dscn0888Hay tres autos que están disponibles: El AE-86 Sprinter Trueno de Takumi, el Impressa WRX de Bunta y el RX-7 de Keisuke. Sin embargo, no es posible elegir cuál vas a usar, y las empleadas te dirigen al primero que esté disponible. En parte tiene sentido que no se te permita elegir, porque sospecho que todos querrían usar el legendario “hachi-roku”. A mi me tocó conducir el Impressa. Desgraciadamente, el juego ha sido modificado para hacerlo más sencillo. Por una parte, la palanca sólo tiene dos posiciones: Up y Down. Es muy parecido a las “paletas” que usan los autos “estándar” nuevos. Tampoco hay un clutch que necesites presionar para cambiar de velocidad (esto fue lo que más me confundió). Pero supongo que estos cambios son para que niños y gente que no sabe conducir sean capaces de jugar. Además, las gráficas ya se ven un poco viejas. Por todo esto, el juego fue algo decepcionante, tomando en cuenta que es algo caro (600 yenes por unos minutos de juego).

Ginza.

    Ginza es un área de Tokyo llena de edificios que a la vez están llenos de tiendas departamentales muy interesantes. Es conocida como un área muy elegante en donde la renta del metro cuadrado por un negocio ronda los miles de dólares. Se dice que si uno toma el billete de mayor denominación en Japón y se dobla tanto como sea posible, no sería capaz de pagar por esa misma área en el suelo de Ginza.

min-dscn0707Skytree.

   El Tokyo skytree es una torre de 634 metros de altura, se usa como atracción turística y como antena de transmisión para comunicaciones de radio y televisión. Ofrece probablemente la mejor vista la ciudad, y, con un poco de suerte, se alcanza a ver hasta el monte Fuji. Para los extranjeros, el Skytree ofrece un servicio especial en donde las filas son más cortas pero el precio es un poco mayor. Aunque el espacio es bastante reducido (como casi cualquier lugar en Tokyo), dentro del Skytree hay tiendas de regalos, un café y fotógrafos profesionales que ayudan a la gente tomando fotos por una cuota. En algún viaje futuro a Japón me gustaría visitar el Skytreee de noche, pues las luces de Tokyo deben ser impresionantes, sobre todo cuando hay fuegos artificiales en los rios cercanos.

Yokohama.

    Yokohama realmente no es parte de Tokyo, pero está bastante cerca. Aquí, Avena y Soraya nos llevaron a comer ramen y a conocer el área. Aquí vimos un par de samurais en su atuendo tradicional dando una demostración de sus habilidades. Mi niño interior surgió y recordé esos años cuando soñaba con ser un samurai y seguir el camino de la espada, tener duelos al atardecer sobre un campo de hierba alta en donde ambos contrincantes duran minutos sin moverse, estudiando a su adversario. También caminamos un rato por el barrio chino.

Daikanyama.min-dscn0424

    Nuestro último día en Tokyo lo usamos para descansar un poco y planear el viaje a Osaka. Para cenar, decidimos ir en busca de un restaurante mexicano en la elegante área de Daikanyama, pues estaba a unos minutos caminando desde nuestro departamento. El restaurante se llama Hacienda del Cielo, y tiene la particularidad de que está abierto 28 horas diarias. Tal vez suene paradójico ir a un restaurante mexicano en Japón, pero quise hacerlo porque tengo la teoría de que un japonés que pruebe el sushi estilo mexicano se sentirá decepcionado (independientemente si sabe bien o no). Quería vivir esta misma experiencia y ver si los japoneses son capaces de hacer o adaptarse correctamente a la comida mexicana. Traté de pedir unos tacos, pero me dijeron que si los quería de carne, por alguna extraña razón tenían que usar esas horribles tortillas duras creadas por los gringos. Me resigné a pedir unas enchiladas, que resultaron estar inesperadamente buenas. De cierta manera, me sentí decepcionado de que no me sentí decepcionado por la comida. El restaurante tiene una hermosa vista de Daikanyama y se alcanza a ver muy bien la famosa Tokyo Tower. El área de Daikanyama también es muy elegante y agradable, y se ve que es muy cara. Por ejemplo, pasamos por una estética donde se anunciaban cortes de cabello a ¥6,000, que es caro incluso para estándares japoneses.

Los trenes.min-dscn1080

    El sistema de trenes en Japón es suficiente para impresionar a cualquiera, y es una atracción turística por si mismo. La puntualidad y exactitud obsesiva es algo digno de admirar. Tan sólo el sistema de trenes de Tokyo pone en vergüenza al de toda el área metropolitana de Nueva York (ya no se diga al de la Ciudad de México) y recordemos que se puede viajar desde casi cualquier punto de Japón hasta el otro lado del país moviéndose exclusivamente en trenes. Es por esto que los japoneses han desarrollado un gusto y orgullo tan arraigado por sus trenes. La gran mayoría de los japoneses usan los trenes a diario y esto hace que pocos de ellos necesiten comprar un auto. Los trenes son eficientes, rápidos, seguros, limpios y relativamente baratos, además de que han permitido a las zonas metropolitanas de Japón ser ciudades ultramodernas en las que viven millones de personas sin tener problemas de tráfico.

    En Tokyo, los trenes tienen pantallas que muestran el recorrido del tren, con los nombres de las estaciones en japonés e inglés. Cada parada es anunciada en japonés y en inglés. En cada estación hay muchos letreros y señalamientos que permiten encontrar los andenes rápidamente (todo esto también en inglés). En Osaka y Kyoto los trenes son más viejos, no tienen pantallas, las paradas sólo se anuncian en japonés y las estaciones no ofrecen mapas impresos, pero incluso así, es fácil entender las rutas.min-dscn0171
Algo que me llamó la atención del sistema de trenes japonés es que no usan una tarifa base como en la ciudad de México o Nueva York. En Japón, se paga dependiendo de qué tan lejos se va a viajar. Para evitar que alguien pague la tarifa mínima y trate de viajar más lejos, el boleto de entrada también se tiene que usar al momento de salir de la estación. Esto me pareció muy ingenioso y justo, pues debido a la extensión tan grande de la red de trenes, sería inconveniente que un usuario pague lo mismo por ir a la siguiente estación que al otro lado del pais. Tal vez este mecanismo de cobro es el que ha permitido a Japón ofrecer un servicio de tan alta calidad, y creo que, a pesar de las inevitables quejas que surgirían de los mexicanos, algo así se debería implementar aquí.

    Las personas en todos los trenes se comportan de una manera muy respetuosa, callada y tranquila, tanto es así, que muchos usan este tiempo para leer o dormir. Muy diferente al transporte colectivo de México en donde las cumbias y los vendedores hacen imposible concentrarse en un libro o dormir plenamente.

    El orgullo más grande del sistema de trenes japonés es el Shinkansen (A.K.A. el tren bala). La mejor manera en que puedo describir al Shinkansen es como un avión que nunca despega. De hecho, dentro de Japón es mucho más práctico viajar en Shinkansen que en avión.
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    Como mencioné antes, decidimos comprar un JR pass porque concluimos que íbamos a necesitar viajar en el Shinkansen varias veces. Saber si es conveniente comprar un JR pass depende de varios factores. Si se va a viajar a otras ciudades de Japón durante varios días, seguramente es conveniente, pero si el viaje es corto y no se planea salir de una sola ciudad, el JR pass podría ser un gasto excesivo. Por ejemplo, un viaje sencillo en Shinkansen de Tokyo a Shin-Osaka cuesta alrededor de $46 dlls, mientras que el JR pass por 7 días cuesta aproximadamente $279 dlls. Los viajes locales dentro de las líneas de JR (entre ¥150 a ¥400 aproximadamente) son gratis presentando el JR pass. En nuestro caso, fue muy conveniente, pues el viaje duró dos semanas, y teníamos planeado viajar de Tokyo a Osaka y de Osaka estar visitando Kyoto (y tal vez Nara) regularmente. Para esto, el Shinkansen es la opción más rápida y cómoda.

    En nuestro viaje de regreso usamos el Narita Express para viajar desde la estación de Tokyo al aeropuerto de Narita. El Narita Express, como su nombre lo dice, es un tren especial que viaja directamente al aeropuerto de Narita. Obviamente, está pensado en las personas que quieren llegar rápidamente al aeropuerto sin usar los trenes locales. A pesar de que no es tan rápido como el Shinkansen, el Narita Express también es bastante veloz y ofrece muchas ventajas. Por ejemplo, en las pantallas se muestran los horarios de los vuelos próximos a salir de Narita, así como información del clima de las principales ciudades, el tipo de cambio y otra información muy útil.

    Una vez que el Shinkansen nos llevó a Osaka, nuestro objetivo era encontrar el departamento que rentamos. En el siguiente post contaré sobre el viaje en Osaka y Kyoto.